Ok, intentaré hacer de un retrato escrito.
Lo primero que coloco como siempre que escribo es: Title
18:57 horas de un sábado, aún hace calor y algunos destellos
dorados todavía se cuelan por las ventanas.
Un pensamiento. Una niña de aproximadamente 9 años sube el
escalón, detrás su madre. Justo cuando logra dar ese paso, comienza a sonar una
canción reconfortante, imagino una toma, una escena que pueda plasmarse en un
corto que dure algunos segundos.
La niña: delgada, ojos grandes, sonrisa explícita, cabello
trenzado, tenis de unicornio y una playera gris lisa, como las que utilizo
cuando no tengo mayor inspiración para vestirme, una mochila negra... su madre,
no tan adulta. Pude ser cualquiera de los dos personajes, el retrato de M
de 9 años, que vive feliz con sus abuelos, con los dientes disparejos pero con
una sonrisa inocente. M que algún día quiso ser madre. Una blusa blanca,
jeans, zapatos cafés...
Ok, nueve minutos no son suficientes para hacer de este
escrito, un retrato.
Zapatos cafés... mis brazos que sostienen firmemente la mano
de una mini M, de un ser humano tan pequeñito como para ser independiente.
Corte. Enseguida una mujer con un niño de aproximadamente 6
años y otro niño en el vientre. Examino su outfit, ¿qué se sentirá tener más
vida en el vientre?, ella, ¿también podría ser yo?, minutos después se abrazan
mutuamente, ella le hace cariñitos en el cabello, de esa manera definitivamente
podría ser yo.
Corte. Otra madre con dos hijas: una de aproximadamente 11
años y otra de aproximadamente 2 años. El encanto de las mujeres, los ojitos de
una pequeñita, su mirada, su cabello castaño, su color de piel morena clara,
unos pequeños aretes de diamante, abrazarla, quererla, ¿realmente no quiero ser
mamá?
Los violines de la pista, un perfume de durazno... lo vuelvo a considerar.
15 de junio 2019
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