miércoles, 26 de junio de 2019

Un domingo


Ok, intentaré hacer de un retrato escrito.

Lo primero que coloco como siempre que escribo es: Title

18:57 horas de un sábado, aún hace calor y algunos destellos dorados todavía se cuelan por las ventanas.

Un pensamiento. Una niña de aproximadamente 9 años sube el escalón, detrás su madre. Justo cuando logra dar ese paso, comienza a sonar una canción reconfortante, imagino una toma, una escena que pueda plasmarse en un corto que dure algunos segundos.

La niña: delgada, ojos grandes, sonrisa explícita, cabello trenzado, tenis de unicornio y una playera gris lisa, como las que utilizo cuando no tengo mayor inspiración para vestirme, una mochila negra... su madre, no tan adulta. Pude ser cualquiera de los dos personajes, el retrato de M de 9 años, que vive feliz con sus abuelos, con los dientes disparejos pero con una sonrisa inocente. M que algún día quiso ser madre. Una blusa blanca, jeans, zapatos cafés...

Ok, nueve minutos no son suficientes para hacer de este escrito, un retrato.

Zapatos cafés... mis brazos que sostienen firmemente la mano de una mini M, de un ser humano tan pequeñito como para ser independiente.

Corte. Enseguida una mujer con un niño de aproximadamente 6 años y otro niño en el vientre. Examino su outfit, ¿qué se sentirá tener más vida en el vientre?, ella, ¿también podría ser yo?, minutos después se abrazan mutuamente, ella le hace cariñitos en el cabello, de esa manera definitivamente podría ser yo.

Corte. Otra madre con dos hijas: una de aproximadamente 11 años y otra de aproximadamente 2 años. El encanto de las mujeres, los ojitos de una pequeñita, su mirada, su cabello castaño, su color de piel morena clara, unos pequeños aretes de diamante, abrazarla, quererla, ¿realmente no quiero ser mamá?

Los violines de la pista, un perfume de durazno... lo vuelvo a considerar.



15 de junio 2019

viernes, 14 de junio de 2019

Bruno Barbey



Fotografía que Raúl encontró en internet y sugirió subir a  mi blog.
Bruno Barbey, Morocco 1998




jueves, 6 de junio de 2019

La descripción de este blog merecía una entrada...




"Camino  impasible por las ciudades de los hombres y suspiro porque ningún paisaje me parece enteramente real, porque cada porque cada vez que veo los rojos destellos del sol reflejados en los altos tejados, o las primeras luces del anochecer en las plazoletas solitarias, recuerdo los sueños que alguna vez tuve y añoro los países etéreos que ya no puedo encontrar". 

HPL


Me siento muerta



¿Realmente el clima cambia nuestro estado anímico?, tras la lluvia volví a sentir mi vacío emocional y existencial.

Hoy, igual que ayer tengo un dolor muy intenso en el pecho, no podré ir al médico hasta el fin de semana (espero). Pienso en los posibles escenarios, trato de buscar respuestas y ahora estoy quejándome como una niñita, lo sé.

"Me siento preocupada, con miedo, culpa, no entiendo por qué me pasa a mí esta mierda. Se me baja el ánimo y todo el día dándole vueltas y me pongo a llorar cuando pienso en todo y el miedo que tengo a lo que me venga por delante. ¿Por cuantas operaciones voy a tener que pasar en la vida por culpa de esto?

[…]

 Me da miedo que me salga una vez cada tan pocos años. Me da miedo el sufrimiento, la angustia, me da miedo morirme y ver a mi madre sufrir. Creo que tengo la culpa por no cuidarme lo mejor que he podido, que en realidad me lo merezco, que alguna vez lo desee, que mi vida no tiene sentido. Que la vida me lo está repitiendo porque no aprendo...”

Un día, de la nada lees la cita anterior y  todo se siente igual que siempre, vacío, solo y con dolor.

Fue solo un sueño, ¿verdad?

Camino por una facultad similar al edificio que visitamos en junio como parte del trabajo.  Era de tarde, o quizás de día por la gran cantid...